| Mujeres Construyendo |
El hilo de la vida | |
En todos lados se cuecen habas...Una cuestión que ha resultado interesante en esta etapa de vivir temporalmente en Washington es ir descubriendo los problemas cotidianos, las cuestiones que molestan al ciudadano de a pie pero que los habitantes de otras regiones no imaginamos que puedan suceder en la capital del primer mundo.Primero fue el metro. Los usuarios están furiosos por los incrementos escalonados del pasaje de metro a lo largo del verano, en parte por el golpe que significa para el bolsillo, pero sobre todo por las fallas en el servicio: retrasos, tramos cerrados, incluso fallas en las escaleras eléctricas que han ocasionado que personas de todas las edades y condiciones físicas tengan que subir màs de 200 escalones en la estación de Dupont, o unas cuantas menos en Cleveland park. Las fuertes lluvias y vientos han ocasionado que árboles caigan bloqueando avenidas que permiten el transito de los suburbios a la capital. En algunos casos, los árboles se han desplomado sobre los techos de casas e incluso sobre un edificio que tuvo que ser evacuado por los bomberos. Han habido muertos. Resulta particularmente interesante las críticas a la compañìa de luz PEPCO por los cortes de luz, algunos de los cuales han tardado casi una semana en reparar. En este país donde el tener aire acondicionado es considerado un derecho, varias zonas se han quedado sin electricidad y por lo tanto sin aire acondicionado, internet, teléfono, estufa, micro ondas, refrigerador, por días. La compañìa se defiende argumentando que la infraestructura es vieja y los eventos climatológicos inusuales. Aqui también hay ¨encharcamientos¨, no porque se hayan olvidado de desasolvar sino porque una vez más, la infraestructura es vieja, se requiere cambiarla y el presupuesto no será aprobado hasta el 2011. Mientras tanto, habrá que esperar que no llueva, o que si llueve sea en forma moderada para evitar mayores molestias. Por momentos, los problemas de la capital estadounidense hacen palidecer a los del DF. Como verán, en todas partes se cuecen habas. La diferencia estriba en que aqui el gobierno local ha establecido páginas de internet y foros públicos de discusión para que los usuarios presenten sus quejas y sus propuestas. En plena época electoral, darle voz al usuario se torna en un acto esencial. Sorprendente conversación en una oficina de correos.El internet ha reducido la necesidad de enviar cartas por correo. Es un cambio que, por momentos, me hace añorar los viejos tiempos cuando se ansiaba la llegada del cartero. Hoy en dia, el cartero llega cargado de cuentas a pagar o de propaganda de empresas que desean vendernos todo tipo de cosas, muchas de ellas inútiles., La comunicación con los amigos es instantánea, a través del correo electrónico y de las redes sociales.
Hace unos días, sin embargo, tuve que ir a una oficina de correo para enviar unos documentos. A la hora del almuerzo, la cola era larga, y como suele suceder cuando más clientes hay, sólo estaban dos personas detrás de las ventanillas. La larga espera hizo inevitable escuchar la conversación de dos amigas que se encontraban justo detrás de mi. Escuchar involuntariamente conversaciones en púbico es algo común. Aqui, lo extraño fue el contenido de la conversación. Una le decía a la otra que su pareja habia decidido regresar al negocio de venta de drogas. Explicaba que el hombre en cuestión, quien ya había cumplido 40 años, había decidido regresar al negocio, por lo menos un par de años, mientras "estabilizaba su situación" cuestión de recuperar el nivel de vida al que estaba acostumbrado ¿?. La escena me parecía surrealista, propia de un capìtulo de alguna serie policiaca de las que tanto se transmiten en Estados Unidos. Las mujeres erán a todas luces, funcionarias de gobierno, burocratas si se quiere, pero funcionarias al fin. Conversaban como si lo que estaban diciendo fuera normal o aceptable, como quien hubiera dicho 'ahora mi esposo quiere ser mecánico'. Pero no, estaban tranquilamente hablando de su retorno al mundo del narcotráfico, de narco menudeo. ¨Seguramente en dos años las cosas estarán mejor¨, se decía la esposa, quizás con un dejo de preocupación. De repetente, mis pensamientos se fueron alejando de esa oficina de correos de Federal Triangle. Vinieron a mi mente un sinúmero de imagenes de las que tantas vemos en la televisión mexicana de muertos y decapitados por la guerra contra el narco. Tantas vidas truncadas, la imagen de todo un país por los suelos. ¿Para qué, me dije? Simplemente para que un tipo pueda, en forma ràpida y efectiva, colmar sus ambiciones de una vida mejor. intentando aprender a bloguear.Estimada lectora, estimado lector,He sido, hasta ahora, una PESIMA bloguera. Lo reconozco. Les ofrezco una disculpa por ello. No ha sido mi intención romper las reglas del protocolo bloguero. El problema es que como todo en la vida, éste es un arte que se tiene que aprender. Reconozco que entre el perfeccionismo y la ignorancia tecnológica el proceso se vuelve más complejo. Hay dos opciones: intentarlo o tirar la toalla. He decidido intentarlo de nuevo. Seguramente tendré tropiezos. De antemano agradezco la paciencia. Saludos, Louie. Hacer nuestra una ciudad extranjera, encontrarnos en ellaPara Eyda, con agradecimiento.
Cuando la vida nos da la oportunidad, resulta enriquecedor para el alma vivir como residente (no como turista) en una ciudad extranjera, hacerla nuestra por la breve temporada que estamos allí. Este verano, me encuentro en Washington, una ciudad en la que he vivido antes, primero como estudiante de posgrado luego como diplomática. Ahora estoy aqui como investigadora, viviendo en la casa de una profesora que me dejó su hogar mientras ella disfruta un sábatico. El habitar y disfrutar una casa que no es mía como si lo fuera, me ha llevado a largas reflexiones sobre la forma en que vivo mi propia vida, en que defino, amueblo y lleno mi propio espacio. Vivir en una casa ajena, que poco a poco se hace nuestra, con nuestra rutina y nuestros rituales, nos lleva a descubrir o redescubrir partes de nuestro propio ser. Quizás por estar en un lugar nuevo, la mente está alterta, curiosa ante luces y sonidos, olores y sabores hasta ahora desconocidos. Tener este espacio me da la oportunidad de repensar mi vida, de imaginar opciones, de reconsiderar decisiones, de valorar lo que tengo, de tener mayor claridad en cuanto a lo que es realmente importante en la vida. En esta ¨nueva vida¨ realizo muchas actividades que ya no son parte de mi vida cotidiana, como es ir al mercado y cocinar todas las noches. Me gusta reconectarme con esa parte de mi que disfruta el proceso. Me sorprende escuchar a mi hija pregúntando porqué no abro un restaurant o porqué no estudié para chef, ¨deberías dedicarte a la cocina", me dice sonriente mientras degusta el último platillo que solicitó. Las dos disfrutamos ampliamente este espacio en el que sentimos la libertad de imaginar vidas diferentes. Después de la cena, la llevo al parque, donde hay columpios y juegos, un lujo que no nos podemos dar en nuestro querido México. A sus siete años, mi hija ya nota que se puede vivir en forma diferente. Más allá de la indignación.Más allá de la indignación, ¿cómo proteger a los menores? En los últimos días, el tema del abuso de menores ha vuelto a estar sobre la palestra, a raíz de las espeluznantes narraciones de los hijos de Marcial Maciel. Más allá de la indignación que causa que un jerarca de la Iglesia Católica actuara con tal impunidad, destrozándole la vida a tantas personas -- seminaristas y niños que confiaron plenamente en él-- queda la pregunta ¿qué sucede con estas personas, tan profundamente enfermas del alma, que son capaces violar y vejar a niños por años y años sin que nadie los pare? ¿Qué es lo que sucede en nuestra sociedad que cerramos los ojos ante tales abusos, y continuamos buscando excusas o justificando por sus supuestas "buenas acciones" a la persona? Más allá de la indignación, el hecho es que Marcial Maciel aprovechó su prestigio y poderío, su supuesta superioridad moral, para cometer con toda impunidad uno de los crímenes más bajos posibles, abusar sexualmente de menores. La opacidad y los intereses económicos y políticos de la iglesia lo protegieron, al igual que la desidia e incompetencia de las autoridades, y peor aún, la complicidad de muchos adultos a su alrededor, que prefirieron cerrar los ojos y los oídos a dar voz a lo que sus hijos les narraban. Recuerdo en mi juventud más de un escándalo de pederastia en una escuela de legionarios que fueron acallados por los propios padres de familia. Ojalá pudiéramos atribuir estos actos deleznables a un sólo grupo, a un tipo de persona. Pero no es así, recordemos la valiente denuncia de Lidia Cacho sobre las redes de pornografía infantil protegidas por el poder político, disfrutando de la misma impunidad, de la misma opacidad. Allí tenemos al gobernador Marín, cuidando sus intereses políticos y económicos, apoyando a pederastas impunes y castigando a quien se atrevió a levantar la voz y no ser cómplice. Una gran vergüenza para el príismo nacional, que prefirió seguir apoyando a su "gober precioso" que dar la cara por las niñas y niños de este país. Más allá de la indignación, ojalá pudiéramos decir que este es un problema localizado, que podemos fácilmente identificar a los abusadores. Pero no es así. Apenas el domingo, leía en el diario español El País, un relato sobre los abusos sexuales perpetrados por más de dos décadas en contra de menores desde los 9 años en una escuela de karate que ha formado campeones nacionales. Más allá de la indignación, los pelos se me pudieron de punta, el estómago se me cerró. No, no logro entender que lleva a estos seres humanos a cometer actos tan atroces, tan destructivos, tan ruines. Más allá de la indignación, tenemos que proteger a los niños. Tenemos que actuar. Tenemos que darles, desde muy pequeños, las herramientas para protegerse. Tenemos que enseñarles que nadie, ni siquiera un alto jerarca de la iglesia, ni un gobernador, ni un profesor cinta negra campeón mundial, tiene derecho a vejarlos, tiene derecho a tocarlos, a fotografiarlos u obligarlos a hacer cualquier cosa que ponga en riesgo su integridad. Tenemos que dejar de ser cómplices. Tenemos que dejar de ser cobardes, y darle voz y apoyo a los niños que se atreven a contarnos sus experiencias. Tenemos que exigirle a las autoridades que actúen con firmeza, se trate de quien se trate. Es muy fácil cerrar los ojos. Como personas y como sociedad, más allá de la indignación debemos decir decir ¡basta ya!Las pantuflas rosas.Después de esperar largamente, llegó finalmente lo que parecía ser una gran oportunidad de dejar atrás un empleo que, con el paso del tiempo, se había convertido en tedioso, aburrido y además mal remunerado. Rosa había sido seleccionada para un puesto interesante, en una prestigiosa empresa. Prometía mucho. Le adelantaron que su curriculum era el que más había entusiasmado a los directivos. Como en el cuento de la Lechera de la Fontaine, Rosa empezó a soñar con un futuro mejor. El día de la entrevista, se levantó más temprano que de costumbre, se bañó, se peinó, se maquilló con todo detenimiento, se vistió, asegurándose que todo estuviera impecable. Al salir de casa, se miró por última vez en el espejo de la entrada, y sonrió. Una triunfadora iba en camino a la tan anhelada entrevista. Salió con tiempo suficiente para llegar puntual al encuentro. Mas, cual sería su sorpresa al descender del auto y mirar sus zapatos: había olvidado quitarse las cómodas pantuflas rosas y calzar las zapatillas de tacón alto que tan bien lucían con su traje Chanel. ¡Oh, no! ¡¡¡¿qué hacer?!!!. Esta historia es real. Conozco el desenlace. Desde el primer día en que mi amiga me la compartió le he dado mil veces vueltas a la misma pregunta: ¿qué hubiera yo hecho en su lugar? A toro pasado, siempre es fácil dar una respuesta, pero pongámonos un momento en esas pantuflas rosas, con pompones. ¿Tú, qué hubieras hecho? (1) Olvidarte de la entrevista y regresar a casa; (2) Llegar a la entrevista y actuar como si nada; (3) inventar que te lastimaste el pie corriendo el último maratón; (4) ??? Al poco tiempo de ocurrido este incidente, me citó una señora "de cierta edad", ejecutiva, brillante, siempre elegante. Al llegar a la cita resultó evidente que se le había olvidado que tendríamos un encuentro: no sólo estaba en pants sino que tenía la cabeza cubierta de rulos. Lo que más admiré en ese momento, fue la seguridad y el aplomo con el que la señora me recibió, inició la conversación, me mostró documentación, haciéndome olvidar los pants, los rulos y todo lo demás. De repente, la miré sorprendida: no sé en que momento se quitó los tubos, se peinó con la mano y lució como recién salida del salón de belleza. Al despedirme de ella, sólo quedo el recuerdo de la fascinante conversación. Subí a mi auto, volví a pensar en las pantuflas rosas. ¿Y tu, qué hubieras hecho?Por fin llegaron los Reyes Magos...¡¡¡ FELIZ 2010 A TODAS Y TODOS !!! Finalmente llegaron los reyes magos y con ellos el fin del puente Guadalupe-Reyes que a muchos inspira enorme alegría y a otros, como a mi, nos pinta de gris. Lo mejor de estas fechas para mi es la deliciosa rosca de reyes, y ver la emoción que causa en los pequeños encontrar el muñequito, aunque luego nos queden a deber los tamales de la candelaria. Me gusta el 6 de enero por la rosca, como me gusta muertos por el pan de muertos y el altar de papel picado y cempazuchitls. En un país en donde en una generación hemos perdido muchas de nuestras tradiciones, para adoptar las del país del Norte, es una alegría encontrar un pedacito de lo nuestro en una mesa compartida, con una rica rosca y chocolate batido, en un ritual que va más allá de las creencias religiosas. Lo rico también de la llegada de reyes es que el inicio del año, y en este caso de una nueva década, nos invita a hacer una reflexión sobre donde estamos y hacia donde vamos. Qué hemos logrado en la década pasada, y qué es lo que queremos hacia adelante. El sentir que todo está por escribirse, que podemos redefinir el camino, genera un sentido de esperanza, de entusiasmo, que no debemos dejar pasar en los primeros días del año. No es raro que en estas fechas hagamos listas interminables de buenos propósitos que, por ser poco apegados a nuestras posibilidades reales, se ven rápidamente abandonados, dejándonos una sensación de decepción o fracaso. Hoy, me tope con un artículo de Alejandro Jodorowsky aparecido en El País el 24 de febrero de 2002, en el que habla de las "Diez recetas para ser feliz". Quisiera compartir algunos puntos con ustedes, pues me parece que si somos más felices, es más fácil disfrutar la vida, ser creativos y contribuir a crear un mundo mejor. Va la receta abreviada: 1. Cuando dudes de actuar, siempre entre "hacer" y "no hacer" escoge hacer. Si te equivocas tendrás por lo menos la experiencia. 2. Escucha más a tu intuición que a tu razón. Las palabras forjan la realidad pero no la son. 3. Realiza algún sueño infantil. 4. No hay alivio más grande de comenzar a ser lo que se es. 5. Hoy mismo deja de criticar a tu cuerpo.... no te aman porque eres bella. Eres bella porque te aman. 6. Una vez a la semana, enseña gratis a los otros lo poco o lo mucho que sabes. Lo que les das, te lo das. Lo que no les das, te lo quitas. 7. Busca todos los días en el diario una noticia positiva. 8. Si tus padres abusaron de ti cuando pequeño/a, confróntate con ellos, en un lugar neutro que no sea su territorio, desarrollando cuatro aspectos:"esto es lo que ustedes me hicieron. Esto es lo que yo sentí. Esto es lo que por causa de ello ahora sufro. Y ésta es la reparación que pido". El perdón sin reparación no sirve. 9. Aunque tengas una familia numerosa, otórgate un territorio personal donde nadie pueda entrar sin tu permiso. 10. Cesa de definirte: concédete todas las posibilidades de ser, cambia de camino cuantas veces te sea necesario. ¡FELIZ AÑO NUEVO!Algunas propuestas indecorosas para el presupuesto 2010No acababa el Presidente Calderón de dar su mensaje sobre el estado de la Nación a principios de septiembre cuando el Secretario de Hacienda presentaba su propuesta fiscal para el 2010. La propuesta rápidamente fue tildada de "miscelanea fiscal", atacada por seguir al pie de la letra la idea de incrementar los impuestos a los que ya pagan, o imponerles a los más pobres cargas que para ellos son realmente onerosas (como el impuesto al celular, que es un lujo indispensable para muchos que ganan apenas el salario mínimo). No faltaron las acaloradas discusiones con los amigos que defendían las valientes propuestas gubernamentales. Incluso llegó el reto, “si tienes algo mejor que proponer, dilo”. Estoy convencida de que sí hay opciones, algunas pueden resultar tan poco populares como el 2% generalizado, en particular para ciertos grupos de interés. A continuación, presento algunas ideas que, además de ayudar a incrementar los ingresos del gobierno federal, abordarían otras problemáticas de políticas públicas. 1) Eliminar el subsidio a las gasolinas e instrumentar paulatinamente un impuesto al carbono (carbon tax) a las gasolinas. El subsidio a las gasolinas en el 2009 ha sido de 130 mil millones de pesos. El 20% de la población con mayores ingresos es dueña del 50% del parque vehicular. La imposición de un impuesto al carbono, además del beneficio fiscal, permitiría a México avanzar en sus compromisos internacionales en materia de mitigación del cambio climático. Parte de la recaudación obtenida podría ser invertida en transporte público, menos contaminante y eficiente. Cabe señalar que aún con este impuesto, la gasolina mexicana seguiría siendo más barata que en la mayoría de los países OCDE y de América Latina. 2) En el mismo sentido, se podría imponer impuestos adicionales a los automóviles de mayor consumo y dar incentivos a la introducción de automóviles híbridos o eléctricos. Estas medidas podrían dar un nuevo impulso a la industria automotriz nacional, de instaurarse normas de eficiencia energética y de combustibles a nivel nacional (como fue el caso en Brasil). 3) Establecer un impuesto a los refrescos. Me queda claro que éste no sería un impuesto popular. Pero en un país que tiene los índices de obesidad y diabetes como el nuestro, ésta, además de ser de tipo fiscal, sería una medida de salud pública. El impuesto podría extenderse a toda la comida chatarra que pone en riesgo el futuro de nuestra niñez. 4) Ahora que el Gobierno ha mostrado su capacidad para anular los privilegios escandalosos e injustos del SME, debería tomar medidas para acabar con algunas prestaciones igualmente dolosas en la administración pública federal. No más comidas, celulares o paseos a cargo del erario público. Las normas no sólo deben ser mucho más estrictas, sino que deben ser cumplidas, bajo riesgo de quedar inhabilitado definitivamente, tanto quien ejerza el acto como quien lo oculte. 5) De igual forma, y para mostrar que no se trata solamente de una cuestión visceral o partidaria como algunos han dicho, el Gobierno debería enfocar sus baterías a reducir los privilegios de monopolios y oligopolios privados. 6) Hace unos días, un Senador propuso eliminar gastos en embajadas, empezando por las rentas cuantiosas. En la práctica, eso resulta poco viable. Lo que sí debería establecerse como norma es que ningún miembro del servicio exterior mexicano pueda invitar a otro miembro del SEM, a su familia o amigos, a cargo del erario público. Si un miembro del SEM -- sea quien sea -- decide gastarse miles de pesos en los mejores restaurantes del mundo y beberse las botellas más caras, que lo haga, pero con sus propios ingresos. Nuestros funcionarios perciben sueldos los suficientemente cuantiosos como para pagarse sus propios gustos, el pueblo de México no tiene porque hacerlo. Seguramente el ahorro no será demasiado grande, pero el gesto simbólico en estos momentos sería importante. 7) La revisión de sueldos debería darse a todos los niveles de la Administración Pública. Bajo la administración Fox se subieron los sueldos y se multiplicaron las plazas superiores y medias superiores en forma innecesaria. Los funcionarios públicos mexicanos perciben sueldos y prestaciones mucho más jugosos que sus pares en otros países OCDE, sin que esto se traduzca en una mejor calidad. 8) Los poderes legislativos y judicial tampoco deberían de quedar al margen de la reducción de privilegios y plazas. 9) Debería llevarse a cabo una reforma en el financiamiento de los partidos, para que los montos que recibieran dependieran de su capacidad de convocar al voto y no del número de personas que tienen una credencial de elector. Se ha calculado que con esta medida se podría lograr un ahorro del 35-40% en los recursos destinados a los partidos y al IFE. Un beneficio adicional sería el impulsar una mayor participación electoral, lo que fortalecería nuestra democracia. 10) Eliminar todos los spots en televisión, radio e incluso prensa escrita en lo que se nos dice todas las maravillas que hacen por nosotros, tanto gobiernos federal y estatales, como poderes legislativo y judicial. ¿Qué en verdad no hay nada mejor en que gastar esos recursos? El colmo ya son esos anuncios en que nos dicen lo mucho que van a hacer por nosotros en el futuro Estas son sólo algunas ideas. Si se busca, no sólo hay mucho de donde cortar, sino que pensando fuera de la caja, se pueden encontrar opciones que permitirían resolver varios problemas a la vez, encaminándonos así a la construcción de un México más justo, más moderno. Ahora que se acerca el 2010, se hace aún más necesario mostrar que se puede tener un país de oportunidades para muchos y no sólo de privilegios para unos cuantos.un mundo sin abortoSería maravilloso vivir en un mundo sin aborto. Cómo también sería maravilloso vivir en un mundo en el que no faltara nunca el agua, en el que no hubiera daños ecológicos, ni jamás hubiera violencia. Sí, sería maravilloso, pero ese no es el mundo real. Cuando estaba en la universidad en EUA, un profesor nos pidió que escribiéramos un ensayo sobre el aborto, tenía una que escoger una postura: a favor o en contra. Mis compañeras, la mayoría estadounidenses o habiendo vivido en ese país la mayor parte de su vida, argumentaron a favor o en contra de la famosa ley "Roe vs. Wade". En esa época, yo desconocía por completo el debate estadounidense, por lo que hice una argumentación desde una perspectiva mexicana. El profesor encontró el texto ¡novedoso y refrescante! ¿? Gran parte de mi argumentación a favor de legalizar el aborto en México, se centraba en el costo adicional del aborto clandestino para las mujeres más pobres y desprotegidas de nuestra sociedad, las mujeres con múltiples hijos, abandonadas por el "marido", que no se dan a basto para sacar adelante a su prole. Desde entonces, era evidente que para las "niñas bien" siempre estaba la solución del viaje a Estados Unidos, no así para las que apenas si tenían para comer. Ese fue mi primer acercamiento al tema: en el México de los ochenta, recién iniciaba la discusión: el aborto sería legal únicamente en caso de violación, peligro de vida de la madre o por cuestiones de pobreza extrema. En mi vida personal, nunca tuve que enfrentar ese duro dilema, más allá de las discusiones retóricas con el pretendiente que anunciaba con antelación que cualquier novia suya que se embarazara tendría que abortar (lo que me parecía una barbaridad por la anulación absoluta de la voluntad de la mujer) o el novio católico que señalaba que en caso de embarazo no había más que una opción: tenerlo. Sí en cambio, vi a mujeres cercanas tener que abortar para salvar la vida y a otras deternerse a pensar en la edad que tendría hoy en día el hijo no nacido. A lo largo de la vida, me ha quedado claro que nadie aborta por gusto, y que algunas se arrepienten de haber tenido al hijo resultado de una violación, o no deseado por cualquier otra razón. Los que están en contra del aborto, rara vez se ponen a pensar en el infierno que llega a ser la vida de algunos hijos no deseados, que crecen en el desamor, el abandono y la violencia. Hoy en México se están aprobando a nivel estatal leyes para CRIMINALIZAR el aborto en todos los casos. Me pregunto si estos legisladores que tan tranquilamente están aprobando esas leyes se detienen a pensar que con ese acto impedirían que se le salvara la vida a su esposa o hija, en caso de una complicación por embarazo o que abortaran en caso de ser violadas. O tal vez como suele suceder en la gran hipocrecia nacional, esas leyes son para las "otras", no para las que amamos. Lastimoso resulta que en este país, donde tenemos tantos problemas de fondo, los diputados confundan sus creencias religiosas con su facultad legisladora: es vergonzoso que en algunos estados se imponga de 25 a 40 años de cárcel a la mujer que aborta por "homicidio en grado de parentesco". ¿Qué realmente se sirve el interés nacional al meter a la cárcel a una mujer que decide abortar? Más que un acto derivado de una profunda ética religiosa, me parece que estas legislaciones surgen de la creciente misoginia que impera en México. No podemos quedarnos calladas. Quedarnos calladas significa permitir que este país regrese a la época colonial, a la época pre-Reforma en que la Iglesia y el Estado eran uno. Que cada quién actúe de acuerdo a su conciencia, pero en lo privado. En la esfera pública, respetemos el principio básico de laicidad del Estado mexicano, y como mínimo, mantengamos el status quo con relación al aborto. Lo ideal sería avanzar y darle a la mujer el derecho a decidir....de regresoHay un dicho que dice que "lo perfecto está peleado con lo bueno". Después de semanas y semanas en que he escrito en mi mente largas entradas sobre temas fascinantes como el proyecto de presupuesto del 2010, la ratificación de Chávez Chávez, la criminalización del aborto, y la liquidación de Luz y Fuerza, me veo en la necesidad de regresar a estas páginas, a plasmar algunas ideas, quizás incompletas, pero que requieren salir de la mente para evitar 1) que lleguen a ustedes cuando ya son obsoletas, 2) que saturen mi cerebro con su clamor y lleven a un colapso del sistema. Así que poco a poco iré retomando los temas. Usted disculpe, querido/a lector/a si mis comentarios resultan ya obsoletos o faltan de precisión académica. Durante estas semanas, me ha venido a la mente esta idea de los intelectuales franceses de los años 40, sobre la necesidad de tomar partido sobre las cosas. Puede uno pasar por la vida como quien no nota nada: "no hacer olas", como se suele decir en México, y recibir grandes retribuciones: el empleo esperado, el reconocimiento de los cuates. Es ese estar bien con el "establishment" y no cuestionar nada. Ver, callar y aceptar. Pero llegan momentos en la vida, en que eso, ya no es posible. Así sucedió en la Europa de finales de los años 30s y 40s, donde ya sea por supervivencia física o espiritual, uno debía tomar partido. En nuestro México, están sucediendo muchas cosas, sobre las cuales poco a poco se va volviendo imposible guardar silencio. Como ciudadanas, tenemos la obligación de hablar, de decir lo que pensamos, de definirnos ante cuestiones trascendentales para el futuro de la Nación. Es más cómodo callarse o aplaudir como focas, pero el costo de seguirlo haciendo, es y será cada vez mayor. En mis próximas contribuciones, abordaré algunos temas "incomodos", que espero lleven a la reflexión.Vivir en el país de las maravillas el 09-09-09Hoy es el día nueve, del mes nueve, del año nueve. Según la numerologia moderna, el 9 está asociado con el perdón, la compasión y el éxito. ¿Porqué entonces sentirse tan poco esperanzada sobre el futuro de nuestro México? En los últimos 9 días, hemos escuchado al Presidente de la República y a su flamante Secretario de Hacienda y Crédito Público hablarnos de cómo, ahora sí, van a hacer lo necesario para que el país salga de la crisis. Ahora sí se van a llevar a cabo las reformas requeridas y no sólo las posibles. Se anuncian importantes recortes, incrementos de impuestos, toda una serie de medidas que siguen al pie de la letra el manual del castorcito. Según dijo el Secretario en el noticiero nocturno, con todas estas medidas vamos a salir de la crisis y acabaremos el sexenio con crecimiento sostenido. ¿Será? Claro, si es que el Congreso lo aprueba, pues de otra forma ya sabemos a quien responsabilizar del fracaso... La desesperanza viene de la falta de creatividad de las propuestas, de esquemas que recurren a más de lo mismo, de nombramientos que muestran una falta de comprensión de las problemáticas de nuestro país. No vamos a salir de esta crisis con las mismas recetas de antaño. Los retos del país son enormes y requieren de creatividad, de pensamiento moderno, de dar el salto verdadero al siglo XXI. Como dicen "pensar fuera de la caja", cosa que aparentemente no sabemos hacer. Las crisis son oportunidades. Nosotros no estamos sabiéndolas aprovechar. Seguimos creyendo que el petróleo es nuestra salvación, en lugar de conceptualizar una verdadera transición energética que nos impulse hacia el futuro y no tratar de recuperar un pasado que ya no exite. Se exprime más al contribuyente cautivo, se ponen curitas aqui y allá. Y si no funciona, siempre están los partidos, empezando por el PRI, a quien responsabilizar. Ante la mayor crisis (económica, social, moral, política) que enfrenta nuestro país en décadas, el Presidente continúa inclinándose por privilegiar lo "azul", el "amiguismo", en lugar de darse cuenta que la situación requiere de l@s mejores mujeres y hombres que tiene el país. No necesitamos dar nombres, hay más de un par de amigos y familiares incompetentes que estarían mejor en casita. Pero el hueso, es muy bueno. Con Fox crecieron exorbitantemente los sueldos de los mandos medios y superiores, los privilegios son enormes, no hay quien compita con ellos. También aumentaron el número de plazas de alto nivel, se inventaron nuevas subsecretarías, jefaturas de unidad, direcciones generales y direcciones generales adjuntas. El eliminar algunas Secretarias de Estado puede verse como una solución espectacular: sin duda muchos funcionarios, sobre todo los de menor nivel, se quedarán sin empleo. Pero, es muy problable, casi seguro, que los altos funcionarios sean "reabsorbidos" con sus plazas y privilegios en otro lado. Es momento de dejar de lado lo intereses personales y partidistas, pensar en que si no actuamos ya, el 2010 será un año de violencia, de cambio profundo, de revolución como lo fueron el 1910 y el 1810. Ojalá el Congreso de la Unión decida dar el paso, pensar fuera de la caja y llevar a nuestro país al siglo XXI. Es tiempo, ya hemos perdido una década. Recuperar prácticas del pasado para ahorrar aguaA lo largo de este año, los habitantes de Valle de México hemos tenido que tomar conciencia de la creciente escasez de agua en nuestra ciudad. Primero fueron los cortes esporádicos, luego los programados durante los puentes escolares, esta semana se anunció un recorte del 30% del suministro del área metropolitana. La noticia me causó profunda angustia. ¿Qué vamos a hacer sin agua? Por años hemos sido invitados a cambiar nuestros hábitos, dejar de lavar los coches a manguerazos o regar la banqueta para limpiarla. Poco a poco hemos ido modificando algunas costumbres, pero hay otras que son difìciles de dejar atrás. Confieso ser de las personas que disfrutan de darse un baño de ducha largo y con fuerte presión. No quiero ni imaginar los millones de litros de agua que se desperdician con esos minutos de deleite bajo el agua. Poco a poco, el placer ha ido cediendo el paso a la culpa, lo que ha llevado a limitar el tiempo bajo el agua. Sé que no soy la única citadina para quien bañarse es un placer. Fuera de los pequeños que pelean y negocian los días que pueden no bañarse, la mayoría vemos al baño como parte fundamental de nuestra existencia. No resulta sencillo pedirle a una sociedad que modifique a fondo una conducta fuente de placer: si cambiamos el tamaño del tanque del WC o dejamos de lavar el auto con la manguera, no pasa nada. Pero pasar al duchazo ràpido, es otra cosa. ¿Cómo hacerlo? Hace poco recordé que todavía en los años setenta en Europa, en las casas de huéspedes, tenía uno que comprar un "jetón", una moneda, que permitía echar a andar la regadera. La idea no era economizar agua, sino el combustible que se utilizaba para calentarla. El usuario tenía un tiempo límite y una cantidad restringida de agua caliente que podía aprovechar para bañarse. Era sin duda un breve momento de placer, pero no habìa expectativas más allá del tiempo pre-establecido, tampoco había espacio para la indulgencia. El que quería un baño más largo, tenía que pagar más. Aquí se trata de pagar, pero también de cambiar. Aprender a apagar el agua para enjabonarse o lavarse el pelo. Aprender a lavarse los dientes con tan sólo un vaso de agua, y no dejar el grifo abierto mientras se cepilla cada diente. Osar decirle a la compañera del gimnasio que apague la regadera, cuando lleva ya más de 10 minutos bajo el agua. Enseñarse a lavar la vajilla con una cubeta de agua. Airear la ropa, quitar la mancha, plancharla y guardarla en lugar de aventarla en el cesto de la ropa sucia. Reducir, reducir, reducir el desperdicio del agua. Evitar que un día nos falte para lo más importante: beber. Desde hace varios años, se ha venido diciendo que la próxima guerra será por el agua. También sabemos que el cambio climático está teniendo un impacto sobre las lluvias, lo que ha llevado a una reducción significativa de los niveles de acumulación en los ríos y presas. Más allá de ello, la ciudad de México nos está diciendo a gritos que cada vez es menos sostenible seguir viviendo como lo hemos venido haciendo durante las últimas 3 o 4 décadas. Por difícil que sea, tenemos que cambiar nuestra forma de hacer las cosas y enseñarle a nuestros hijos a hacer un uso mucho más racional y responsable de nuestros recursos naturales. También tenemos que plantearnos que tan sostenible es continuar con el crecimiento desmedido de nuestra capital.La "verguenza" de ser mexicanaDesde hace unos días me encuentro de regreso en Boston, lugar en el que pasé varios años de mi juventud, estudiando un doctorado en el MIT. Recorrer el campus universitario, ingresar a las aulas, visitar la biblioteca, ha traido recuerdos de la persona que fui, recordando desde la mirada de la persona que soy hoy. En los años ochenta, ser estudiante de doctorado mexicana en MIT, era una curiosidad. Eramos pocos los mexicanos, mucho menos las mexicanas, que estudiabamos posgrados aqui. En la época del pre-NAFTA, poco se sabía de nuestro país. Se nos conocía por los tacos, por Pancho Villa y Zapata, por el terremoto del 85 y por la crisis económica del 82. A mi regreso a México, empecé una carrera en la diplomacia. Para entonces, México era parte del TLCAN, miembro de la OCDE. Nuestro país era escuchado y respetado en la escena internacional. Al representar al país en el exterior, sentía el gran orgullo de ser mexicana. ¡Qué lejos estamos de esos tiempos! En estos días, las personas con las que he convivido, me han preguntado mucho por México. Sus comentarios, su visión, son negativas. Independientemente del país que vengan, el comentario es el mismo: México el país del narcotráfico, México el país de la impunidad, México el país de los corruptos, México el país de los pederastas, México el país de la crisis. Trato de explicarle a mis interlocutores --españoles, colombianos, chilenos, indios, estadounidenses, europeos, autralianos-- que las cosas no están tan mal como las pinta la prensa internacional, que el gobierno está luchando contra el narcotráfico, que fuimos responsables con la crisis de la influenza, que nuestro país es bellísimo, que vamos a salir adelante. Siento sobre mis ombros el gran peso, la gran "verguenza" de ser mexicana. Hago todo por ser lo mejor que puedo ser, como tratando de demostrar que no por unas manzanas podridas, todo está mal. Por un momento trato de huir del cuestionamiento constante. Me refugio en un bar frente a un plato de clam-chowder. La televisión prendida frente a mi anuncia: 1000 muertos este año en Cuidad Juárez, ejecutan a policias en Michoacán. La sopa se me atraganta. De regreso al hotel, leo la noticia: a partir del 13 de julio, Canadá requerirá visa a los mexicanos. ¿Qué nos está pasado? ¿Hasta cuando todo ésto?, ¿qué podemos hacer?,¿Cómo recuperamos el orgullo de ser mexicanos?
¡Ya ganamos!Problablemente no voy a decir nada original. Más bien quiero compartir la emoción que me causa el despertar del letargo en el que como sociedad nos encontrabamos frente a las elecciones de mitad de sexenio. Hace tan sólo unas semanas, como muchos, el proceso electoral me producía un profundo tedio. Todo era un poco lo mismo de siempre. Como ciudadana, me fastidiaba ver los recursos del erario desperdiciados en campañas vacias, propuestas gastadas, y candidatos cuestionables. Iría a votar sí, pero para quién, para qué. Poco a poco todo se ha ido aclarando. Primero estuvo la candidatura de Tatiana Clouthier a la alcaldía de San Pedro Garza García, con su movimiento "uniendo corazones". Esa candidatura independiente que se da dentro de un partido que optó por darle una oportunidad a esta mujer inteligente, valiente, integra, comprometida con hacer de este país un mejor para nosotros y para nuestros hijos. Después vino el contacto con los chavos de movimiento "vota independiente". Me regresó la esperanza al ver a estos jovenes comprometidos, deseosos de contribuir a cambiar las cosas en lugar de simplemente quejarse y no hacer nada. Siguió la avalancha de opiniones de comentaristas y editorialistas, la rebelión de Dulce María, y hace dos días la de Alejandro Martí que ha sabido traducir en ideas concretas el malestar ciudadano. Hace unas semanas, se hablaba del gran abstencionismo que acompañaría a estas elecciones intermedias. Mi impresión es que la participación ciudadana va a ser mayor a la esperada. Estarán desde los que quieran apoyar a su partido o a su candidato hasta los que quieren ejercer el derecho al voto para expresar su insatifacción con el sistema. Los que voten en blanco, los que voten por "esperanza perdida" o los que sigan la consigna del "así no". Hoy muchos, tenemos una razón más de peso para votar, incluso por el candidato de algún partido. Después de la forma en que los ciudadanos nos hemos adueñado del proceso electora, ni los partidos, ni el IFE, podrán ignorar las boletas en blanco, los mensajes plasmados o incluso cada uno de los votos contados. Pase lo que pase, como sociedad, ¡ya ganamos!.
Atrapados en la maraña de la corrupciónEl 5 de junio, en el día en que se celebra la Tierra y por lo tanto la vida, fallecían quemados y/o asfixiados 29 (eventualmente 45) niños pequeños en Hermosillo, Sonora. Esa noche, no pude dormir, imaginando las llamas que envolvían la bodega convertida en guardería para madres trabajadoras del IMSS, sintiendo la desesperación de esas pequeñas almas que, por su corta edad, no podían salir corriendo del lugar. A una semana de la tragedia, aún no se esclarece nada, no hay responsables, sólo "averiguaciones en curso". Una vez más tenemos una representación de ese juego que bien conocemos los mexicanos "echarnos la bolita" y se escuchan las voces que claman "corrupción". Nuestra respuesta a todo. Ya en 1985, a raíz del terremoto del 19 de septiembre que debastó a la ciudad de México, conocimos la factura que eventualmente nos pasa la corrupción. Miles de muertes que pudieron evitarse si se hubiesen cumplido las normas de construcción. Aparentemente, en el ámbito de la construcción, aprendimos algo, aunque el subconciente colectivo no parece convencido a juzgar por la forma despavorida en que la gente sale de los edifcios al menor temblor. Este mal tiene la capacidad dereaparece por otro lado. En el país del "tranzar para avanzar", los actos de corrupción no son vistos como un mal deleznable sino como una prueba de que se es "listo". Ser listo en México, es más valorado que ser inteligente. Allí esta la tia que llega a regalar películas pirata de 10 pesos, el licenciado que le da 500 pesos al policía para que le devuelva los papeles del auto que detuvo por no tener la verificación o la que se inventa una empresa de outsourcing para reducir sus gastos, sin detenerse a pensar que sus empleados no tendrán ninguna protección social. Todos ellos son listos, unos "fregones". Hemos creado un sistema que premia al que juega el juego y castiga a quien no lo hace. La que no da mordida y solicita que le levanten la infracción de que menos recibe gritos e insultos. El que denuncia un acto de corrupción es objeto de la condenación social y pierde su empleo. Invariablemente se echa a andar la maquinaria de presión social para asegurar que todos jueguen el juego que todos jugamos. Por más campañas publicitarias, por más políticas públicas adoptadas y convenciones internacionales firmadas, seguimos atrapados en la maraña. Algunos dicen que lo llevamos en la sangre. Otros que se lo debemos a los indígenas, otros más a los españoles. Como siempre, echándonos la bolita, librándonos de nuestra responsabilidad. Ante la tragedia de Sonora, lo menos que podemos hacer es dejar de ser menos listos y convertirnos en personas más concientes, más responsables. Descansen en paz los niños de Hermosillo. Un legado inesperado del IFEHace unos días, una amiga estadounidense anunciaba que, tras 22 años de matrimonio y un divorcio, retomaba su nombre de soltera. El mensaje me dejó pensativa. Veintiseis años atrás, al declararse su divorcio, por ley, mi madre tuvo que retomar su nombre de soltera, cambiar todos sus documentos oficiales, redefinirse, con ese "nuevo nombre" ante una sociedad que por más de dos décadas la había conocido como "la señora de tal". Recuerdo esta etapa de transición como una de dolor, de búsqueda de la identidad. Meses antes, en plena boda, el juez regañaba a la novia, una hermana feminista, por haber firmado el acta con su nombre de soltera: "qué no quiere casarse" le espetó el hombre furioso. Pues si quiere firme " Fulanita DE TAL", con enfasis en el "DE TAL". Por supuesto, esta práctica no era exclusiva de nuestro país. Había casos peores: En Estados Unidos o en Francia no sólo se perdía el apellido, también el nombre, llegando al extremo de convertirse en Mrs Joe Smith o Madame Pierre Dupont. Pues bien, en México el derecho a mantener nuestra identidad nos llegó con el IFE a principios de los 1990s. En aras de garantizar el proceso democrático, se estableció que la credencial de elector debía llevar el nombre del acta de nacimiento de la persona. Al convertirse la credencial de elector de facto en una pieza de identidad nacional, la práctica se propagó a todos los documentos y trámites legales. No faltó la señora que se sintiera incomoda por perder el apellido del marido en el documento de viaje. Pero pronto, todas nos acostumbramos. Hoy en día, eventualmente somos la señora de tal en algún evento social, para la telefonista de un hotel o en la escuela de nuestros hijos, nada más. Para mi, el que toda la vida tengamos nuestro nombre, independientemente de nuestro estado civil, es un gran logro, inesperado, un regalo de nuestro proceso democrático. En otros países, a veces se puede elegir, pero no sin ciertas resistencias. Allí tenemos el caso de Hillary Clinton que hasta antes de que su marido fuera gobernador era Hillary Rodham, después se conviertió en Hillary Rodham Clinton, y hoy en día es únicamente Hillary Clinton. Las mexicanas podemos estar agradecidas que siempre seremos quien somos. AgradecimientoMi primera entrada es para agradecer a "Mujeres Construyendo" la oportunidad de participar en este espacio, de intercambiar ideas, propuestas e incluso debatir, desde una perspectiva femenina. Me encanta el nombre "mujeres construyendo" por todo lo que dice en un país en el que poco se nos dejan construir desde una perspectiva femenina, mucho menos feminista. El México del siglo XXI, sigue siendo un país profundamente machista, incluso misógino. Vivimos en una sociedad que aun cuando llega a percibir la inequidad de género, no dimensiona el costo que conlleva el darse el lujo de despreciar y desperdiciar el talento del 51% de la población. Como parte de su proyecto sobre competitividad mundial, el World Economic Forum mide la inequidad de género, pues la vé como una traba al crecimiento económico. En el 2008, nuestro país ocupó el "honroso" lugar 97 de 130 países evaluados. Empeoramos con relación a los años anteriores (¡estabamos en el lugar 93!). Lo peor del caso mexicano es que en términos de educación, estamos prácticamente a la par, pero a la hora de otorgar posiciones de decisión, tanto en el sector público como privado, nos quedamos generalmente fuera, excluidas por un sistema que sistemáticamente da preferencia al hombre. Mi propuesta es seguir el hilo de la vida con ojos y experiencia de mujer, y con ese sexto sentido que nos da el ser el propio hilo de la vida. |
Sobre miMi perfil Archivo Amigas Mi álbum Mi Administrador EnlacesCategoríasEntradas recientesEn todos lados se cuecen habas...Sorprendente conversación en una oficina de correos.intentando aprender a bloguear.Hacer nuestra una ciudad extranjera, encontrarnos en ellaMás allá de la indignación. Blogs externosAmigos(as)LaClau |